El mundo está lleno de gente a la que le gusta hablar. Parece que todos pensamos que tenemos derecho a meternos donde nadie nos llama y dar nuestra opinión sin importarnos si alguien quiere escucharla o no. También parece que pocos de nosotros estamos preparados para escuchar en silencio, con sensibilidad y comprensión. Lo que es frustrante es que la gente menos dispuesta a escuchar sea la que más suele quejarse de lo que está mal. Como tu regente se vincula hoy al planeta de la comunicación, si necesitas que alguien se siente a escucharte, asegúrate de que tú has escuchado sus ideas y luego, ¡di lo que tengas que decir!