Imagínate por un segundo que estás atravesando el desierto a pie. Estás cansada a más no poder y tienes una sed insoportable. Así que, cuando llegas a un polvoriento pozo de agua, dejas a un lado los muchos posibles problemas de salud y seguridad y, ya que esto es mejor que nada, empiezas a beber. Cuando levantas la vista ves a lo lejos una corriente de agua clara y burbujeante. No te sientas tentada a cometer ese error este fin de semana. Aunque rendirte pueda parecerte atractivo, estás más cerca de tu meta de lo que crees.