Si ves cualquiera de los culebrones que dan en la televisión, te perdonarán por pensar que a la gente le gusta discutir entre sí. Sin embargo, la realidad es que preferimos llevarnos bien. Deseamos llevar una vida pacífica y armoniosa, en la que haya relaciones comprensivas y empáticas. Lo que pasa es que el conflicto tiene algo que, una vez que sale a la superficie, es difícil mandar otra vez al fondo. La poderosa oscuridad de la Luna brinda la oportunidad para negociar un compromiso que traerá la calma a una situación problemática. Da el primer paso.