Hay días en los que parece que todo te sale bien. Pareces estar «en sintonía» desde el momento en que abres los ojos por la mañana hasta la hora en que tu cabeza cae en la almohada por la noche. Hay otros días en los que tienes la sensación de estar batallando contra las fuerzas de la naturaleza para simplemente poder mantenerte en pie, no digamos para hacer algún progreso. Es entonces cuando la ansiedad empieza a entrar sigilosamente y a causar estragos. Sin embargo, incluso en esos momentos, todo es exactamente como tiene que ser. La llegada de la Luna Nueva pone de relieve lo perfecta que es cierta cosa.