Cuando te está sonando el estómago, no es fácil que te convenzas de que no tienes hambre. Tampoco es fácil que te convenzas de que estás despierta cuando tus ojos están tan cansados que apenas puedes mantenerlos abiertos. Algunas de las fuerzas que actúan sobre nosotros son deliciosamente inmunes a nuestra influencia. Aunque la presencia de Venus en tu signo diga que ya no estás obligada a rendirte ante una presión, ya puedes empeñarte todo lo que quieras que no conseguirás ignorar una fuente de estrés. Ocúpate de ella y entonces podrás relajarte.