Hoy en día, con Internet al alcance de la mano, el problema no es tanto encontrar la respuesta a una pregunta como intentar distinguir en la larga lista que nos dan, cuál es la que estamos buscando. ¿Cómo podemos saber cuáles son dignas de confianza y cuáles no son más que suposiciones repetidas mecánicamente o mitos populares? Nos abruma la información que no tenemos la capacidad discriminatoria para poder desentrañar. Este fin de semana no dejes que te seduzca una teoría encantadora, pero a la larga infundada.