Dicen que el conocimiento es poder. Por tanto, no es de extrañar que le demos tanta importancia al lenguaje. En algunos casos, las palabras tienen un impacto casi físico. Tomemos como ejemplo las palabrotas. A algunas personas les horrorizan tanto que tienen una reacción visceral al escucharlas. Para otras es una forma productiva de dar énfasis a lo que dicen o de generar una emoción. Sin embargo, por eficaces que puedan ser las palabras, no son tan útiles a la hora de transmitir las complejidades de nuestros pensamientos y sentimientos íntimos. Este fin de semana deja hablar a tu corazón.