A veces la idea de estar adormecidos ante el mundo nos resulta muy atractiva. Todos conocemos la tentación de echar un trago o tomar una pastilla en el momento en que los dolores de la vida se vuelven insoportables. Es comprensible. Sin embargo, es difícil que un estado de ausencia de emociones nos vaya a ayudar a tomar buenas decisiones y a vivir una buena vida. Cuando estamos disgustados, ¿deberíamos centrar nuestra atención en otra cosa? Cuando alguien está inquieto, ¿debemos no hacer caso? Hoy puedes plantar cara a un sentimiento difícil y progresar.