Me pregunto si, cuando se creó este extraordinario pedazo de roca en el que vivimos, alguien hizo una evaluación de riesgos. Sería una presentación extraordinaria para hacer ante una junta directiva: “Vamos a fabricar esta enorme bola, que llevará un núcleo fundido y que girará a unos 1670 kilómetros por hora. Irá cubierta con una mezcla de líquidos y sólidos”. ¡Parece una pesadilla para el departamento de sanidad y seguridad! Seguro que ninguno saldría bien parado al presentar una propuesta tan loca. Sin embargo, aquí estamos. Hoy no te hace falta ser tan cautelosa.