Hay algo tranquilizador en la repetición. Aunque no nos guste especialmente la acción, pasar por una serie de movimientos con los que estamos familiarizados puede ser terapéutico. Puesto que las aguas inexploradas, los planes no probados y las teorías que aún no han sido demostradas nos resultan inquietantes, no abandonamos el barco a menos que haya un serio defecto en nuestro plan, Y, si somos reacios a aceptar el cambio individual, estamos aún menos dispuestos a hacerlo como comunidad. Los acontecimientos recientes indican la necesidad de adoptar un enfoque más directo de un problema común.