¿Has cocinado alguna vez para otra persona un plato que lleva horas de preparación? Trabajas sin parar, sigues la receta, ajustas el aderezo, añades el pequeño toque extra de magia que lo hará destacar. Y entonces tu invitado destroza en segundos todos tus esfuerzos con un único murmullo de apreciación. Imagínate que tienes ahí fuera un ángel de la guarda que vela por ti. Puede que hoy se sienta así. La oscuridad de la Luna te muestra lo mucho que las logrado últimamente. Hoy da las gracias.