Los vendedores de coches, al igual que los políticos, sólo quieren lo mejor para nosotros. Se esfuerzan generosamente en la búsqueda servil de nuestras principales necesidades. Tienen la habilidad de hacer aparecer por arte de magia el coche perfecto – y es nuestro por el muy razonable precio de bla, bla, bla. Ummm. Bueno, puede que no. Hoy estate atenta a los anuncios altruistas que, en realidad, sólo sirven al propósito de quién los está diciendo. Hagas lo que hagas, no dejes que tu deseo de una solución perfecta te lleve al huerto.