Cuando los niños están de mal humor, normalmente se debe a que están cansados, tienen hambre o sed. Por supuesto que hay una extensa gama de razones, desde las psicológicas a otras totalmente ajenas, que pueden estar haciendo de las suyas. Pero lo cierto es que no estamos en nuestro mejor momento cuando nuestras necesidades básicas no están siendo satisfechas. Los niños y los adultos somos extrañamente incapaces de comprender cuáles son estas necesidades. Antes de llegar a la conclusión de que ha ocurrido algo catastrófico, tómate un momento para considerar lo básico. Influirás muchísimo en la situación.